La señalización digital interactiva es una pantalla en la que la gente puede tocar, pulsar o interactuar con la información en lugar de limitarse a mirarla.
Algunos ejemplos:
- Quioscos en centros comerciales y terminales de aeropuerto, donde consultas un plano para encontrar una tienda o una puerta.
- Quioscos de opinión, donde el cliente deja una valoración o un comentario.
- Catálogos de producto por los que se puede ir pasando.
- En paradas de metro o incluso en estaciones de autobús.

La señalización interactiva funciona sobre todo con pantallas táctiles. Suele moverla una aplicación web o un software propio que responde a lo que hace el usuario.
Tiene la ventaja de permitir una interacción individual. En lugar de limitarse a anunciar cosas, una organización puede dejar que la gente resuelva por sí misma. Por ejemplo, en un hospital un paciente puede buscar la consulta de un médico desde un quiosco. Y en unos grandes almacenes el cliente puede consultar las últimas ofertas.
La señalización interactiva crea un canal de comunicación en dos direcciones, más potente que el de la señalización digital habitual.




